sábado, 31 de enero de 2009

POEMAS ERÓTICOS, ENRIQUE MOLINA, UNA CAMA (Informe completo)


Cuadro: Marc Chagall, desnudo sobre Vitebsk.
Con el soplo de Orión en su adormecedora planicie
la mitad de mi vida pasó allí en su caverna.
-jardines ciegos y tan tibios-
apenas una escama del resplandor salino de la luna.
Extraño mueble
con las patas hundidas en la tierra.
Vuela y se deforma, se hunde en la tormenta, susurra
pasan nubes de otro horizonte zonas de países indecisos.
Allí he dormido con risas y llantos
-sombras de un bosque sumergido-
las venas llenas de fantasmas,
gentes cuyos rostros humean, flotan en nieblas,
en desenfrenos, en irreversibles adioses.
Inmensas sábanas de las islas,
acurrucado en sus letanías, ileso entre los incendios
y las oraciones.
la mano hundida en tales cabelleras de gran estirpe en el fondo de un lago.
mi país se extendía hasta la orilla de los vivientes con
dioses y soles.
y no es que pretenda desoír el terror de la noche al ir tan
lejos
para yacer en medio de un mundo impalpable.
Y esas desconocidas salidas, de la lluvia secretas.
cuya empapada ropa forma estrías al pegarse a sus cuerpos como en
mármoles jónicos.
transformados de pronto en algún ser amado y vengativo rememorando el tiempo perdido con la voz de los
muertos.
Allí soy lo que fui, lo que seré:
oleaje, un reverbero, una playa en la raíz del mundo,
en todas las formas instantáneas del deseo,
decadencia, crónicas pasionales,
amores extinguidos en fraudes, en cartas baldías.
con burlonas esfinges,
personajes estériles y resplandecientes.
de sentimientos confusos, como si nadie supiera
jamás junto a quién ha vivido.
qué labios se besan en la sombra, hasta el último extremo
de los cuerpos.
bellezas furtivas
preparando en la sombra su veneno.
Y así se asume el desamparo infinito de la noche
y de qué modo en cualquier cama se posa el amor y
su naufragio,
y sabemos que todo hombre y mujer que conocimos
hemos recibido una gracia.
un don de exterminio, un relámpago más para cerrar
el círculo de los años.
Y así sube de nuevo hasta mi alma el negro que desde
la borda me regaló un pescado.
y la mujer más alta que el cielo -como toda mujer-
con grandes aros de oro,
sagrada por sus magias, su fulgor, su omnipotencia
carnal
y las ardientes desapariciones de cada lugar y cada
caricia, y todo ello circula, vacila, vibra en la médula
en ese espacio cuyo clima es vértigo,
vestigios que enumera una lengua de fuego.
Es una cama,
para invocar un imperio baldío de ojos de pesadilla
cubiertos de musgo.
encogidas piernas, remordimientos de almohada.
Y mañana
transitar nuevamente con una camisa de topo por
donde el tiempo pasa gota a gota.
el desayuno mutilado, la negra sal en la cocina.
pero es una cama:
de todos modos estas sábanas son una fiesta.
un conjuro.
Tantas mutaciones, tantas amenazas prometen algo.

viernes, 30 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA, ALTA MAREA.ENRIQUE MOLINA

Cuadro: La perla y la ola, Paul Baudry


Cuando un hombre y una mujer que se han amado
se separan
se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo
la errónea maravilla de sus noches de amor
las constelaciones pasionales
los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través de
las piedras sus plegarias y cóleras
sus dramas de secretas injurias enterradas
sus maquinaciones perversas las cacerías y disputas
el oscuro relámpago humano que aprisiono un instante
el furor de sus cuerpos con el lazo fulmíneo de las antípodas
los lechos a la deriva en el oleaje de gasa de los sueños
la mirada de pulpo de la memoria
los estremecimientos de una vieja leyenda cubierta de pronto con la palidez de la
tristeza y todos los gestos del abandono
dos o tres libros y una camisa en una maleta
llueve y el tren desliza un espejo frenético por los rieles de la tormenta
el hotel da al mar
tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca
tanto trajín de gentes circulando con objetos inútiles o enfundados en ropas polvorientas
pasan cementerios de pájaros
cabezas actitudes montañas alcoholes y contrabandos informes
cada noche cuando te desvestías
la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros hasta el techo
los enormes roperos crujían en las habitaciones inundadas
puertas desconocidas rostros vírgenes
los desastres imprecisos los deslumbramientos de la aventura
siempre a punto de partir
siempre esperando el desenlace
la cabeza sobre el tajo
el corazón hechizado por la amenaza tantálica del mundo

Y ese reguero de sangre
un continente sumergido en cuya boca aún hierve la espuma de los días
indefensos bajo el soplo del sol
el nudo de los cuerpos constelados por un fulgor de lentejuelas insaciables
esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta
en otro cielo en otro infierno
regresaba en un barco
una ciudad se aproximaba a la borda con su peso de sal como un enorme galápago
todavía las alucinaciones del puente y el sufrimiento del trabajo
marítimo con el desplomado trono de las olas y el árbol
de la hélice que pasaba justamente bajo mi cucheta
éste es el mundo desmedido el mundo sin reemplazo del mundo desesperado como una fiesta en su huracán de estrellas
pero no hay piedad para mí
ni el sol ni el mar ni la loca pocilga de los puertos
ni la sabiduría de la noche a la que oigo cantar por la boca
de las aguas y de los campos con las violencias de este planeta que nos pertenece y se nos escapa
entonces tú estabas al final
esperando en el muelle mientras el viento me devolvía a tus brazos como un pájaro
en la proa lanzaron el cordel con la bola de plomo en la punta y el cabo de Manila fue recogido
todo termina
los viajes y el amor
nada termina
ni viajes ni amor ni olvido ni avidez
todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia que acecha en el sol de su instinto
todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su dicha y a sus muertos
todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa
unos labios lavados por el diluvio
y queda atrás
el halo de la lámpara el dormitorio arrasado por la vehemencia
del verano y el remolino de las hojas sobre las sábanas vacías
en este Nuevo Mundo confuso abierto en todas direcciones
donde la furia y la pasión se mezclan al polen del Paraíso
y otra vez la tierra despliega sus alas y arde de sed intacta y
sin raíces
cuando un hombre y una mujer que se han amado
se separan.


jueves, 29 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. ESTRECHOS SON LOS BAJELES (III.2). SAINT-JOHN PERSE

Óleo de Edward Cucuel

2."...Amante, no levantaré techo para la Amante.
El Estío caza a la jabalina sobre los surcos de mar.
El deseo silba sobre su era.
Y yo, como el gavilán de las playas que reina sobre su
presa,
he cubierto con mi sombra todo el esplendor de tu cuerpo.
¡Decreto del cielo y que nos ata! Y no es hora ya, oh cuerpo
oferto,
de elevar en mis manos la ofrenda de tus senos.
¡Un lugar de rayo y de oro nos colma de su gloria!
Salario de brasas, no de rosas. ¿Y provincia marítima
alguna fue,
bajo las rosas, más sabiamente pillada?

Tu cuerpo, oh carne regia, madura los signos del Estío
de mar:
manchado de lunas, de albugos, moteado de miel y de vino
púrpura
y pasado como arena por el cedazo de los lavadores de oro
-esmaltado con oro y apresado en las grandes y luminosas
redes
barrederas que trastean en agua clara.
¡Carne regia y firmada con firma divina! De la nuca a la
axila,
a la sangría de las piernas,
y del muslo interno al ocre de
los tobillos,
buscaré, baja la frente, la cifra oculta de tu nacimiento
entre las siglas reunidas de tu orden natal
-como esas enumeraciones estelares que suben, cada
noche,
de las mesas submarinas para ir, lentamente,
a inscribirse al Oeste en las panegirias del Cielo.

El estío, quemador de cortezas, de resinas,
mezcla al ámbar de mujer el perfume de los pinos negros.
Atezado de mujer y bermejo de ámbar son de julio el olor y
el mordisco.
Así los dioses, ganados por un mal que no es nuestro,
se hacen de oro de laca en su piel de muchachas.
Y tú, vestida de un tal liquen, dejas de estar desnuda:
la cadera adornada de oro y los muslos pulidos como
muslos de hoplita...
Loado seas, alto cuerpo velado por su esplendor,
contrastado como el oro en flor con el cuño de los Reyes.
(¿Y quién, pues no ha soñado desnudar esos grandes
lingotes de oro pálido,
vestidos de ante muy suave, que hacia las Cortes viajan en
los pañoles,
bajo sus bandeletas de grueso cáñamo
y sus grandes ligaduras entrecruzadas de espartería?) (...)

SAINT-JOHN PERSE


miércoles, 28 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. UNIÓN LIBRE. ANDRÉ BRETON

Óleo de Antonio Esquivel. España

UNIÓN LIBRE
Mi mujer con cabellera de llamaradas de leño
con pensamientos de centellas de calor
con talle de reloj de arena
mi mujer con talle de nutria entre los dientes de un tigre
mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última
magnitud
con dientes de huella de ratón blanco sobre la tierra blanca
con lengua de ámbar y vidrio frotados
mi mujer con lengua de hostia apuñalada
con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
con lengua de piedra increíble
mi mujer con pestañas de palotes escritos por un niño
con cejas de borde de nido de golondrina
mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero
y de cristales empañados
mi mujer con hombros de champaña
y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
mi mujer con muñecas de cerillas
mi mujer con dedos de azar y as de corazón
con dedos de heno segado
mi mujer con axilas de marta y de bellotas
de noche de San Juan
de ligustro y de nido de escalarias
con brazos de espuma de mar y de esclusa
y de combinación de trigo y molino
mi mujer con piernas de cohete
con movimientos de relojería y desesperación
mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
mi mujer con pies de iniciales
con pies de manojos de llaves con pies de pájaros en el momento de
beber
mi mujer con cuello de cebada sin pulir
mi mujer con garganta de Valle de Oro
de cita en el lecho mismo del torrente
con senos nocturnos
mi mujer con senos de montículo marino
mi mujer con senos de crisol de rubíes
con senos de espectro de la rosa bajo el rocío
mi mujer con vientre de apertura de abanico de los días
con vientre de garra gigante
mi mujer con espalda de pájaro que huye en vuelo vertical
con espalda de azoguecon espalda de luz
con nuca de canto rodado y de tiza mojada
y de caída de un vaso en el que acaban de beber
mi mujer con caderas de barquilla
con caderas de lustro y de plumas de flecha
y de canutos de pluma de pavo real blanco
de balanza insensible
mi mujer con nalgas de greda y de amianto
mi mujer con nalgas de lomo de cisne
mi mujer con nalgas de primavera
con sexo de gladiolo
mi mujer con sexo de yacimiento aurífero y de ornitorrinco
mi mujer con sexo de alga y de viejos bombones
mi mujer con sexo de espejo
mi mujer con ojos llenos de lágrimas
con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
mi mujer con ojos de pradera
mi mujer con ojos de agua para beber en prisión
mi mujer con ojos de bosque eternamente bajo el hacha
con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego.

ANDRÉ BRETON

martes, 27 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. GONZALO ROJAS. PAREJA HUMANA


Cuadro: Jasçon de Gustav Moreau

Hartazgo y orgasmo

son dos pétalos en español de un mismo

lirio tronchadocuando la piel y vértebras,

olfato y frenesí tristemente tiritan

en su blancura última, dos pétalos de nieve

y lava, dos espléndidos cuerpos deseosos

y cautelosos, asustados por el asombro, ligeramente heridos

en la luz sanguinaria de los desnudos:

un volcán

que empieza lentamente a hundirse.

Así el amor en el flujo espontáneo de unas venas

encendidas por el hambre de no morir, así la muerte:

la eternidad así del beso, el instante

concupiscente, la puerta de los locos,

así el así de todo después del paraíso:

-Dios, ábrenos de una vez.

POESÍA ERÓTICA. EL TEMBLOR. JOSÉ ÁNGEL VALENTE



La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,

contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.


JOSÉ ÁNGEL VALENTE

lunes, 26 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. EN UNA NOCHE OSCURA. SAN JUAN DE LA CRUZ



En una noche oscura

con ansias en amores inflamada

¡oh dichosa ventura!

salí sin ser notada

estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura

por la secreta escala disfrazada,

¡oh dichosa ventura!

a oscuras y en celada

estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa

en secreto que nadie me veía

ni yo miraba cosa

sin otra luz y guía

sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba

más cierto que la luz del mediodía

adonde me esperaba

quien yo bien me sabía

en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!

¡Oh noche amable más que la alborada!

¡Oh noche que juntaste

amado con amada,

amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,

que entero para él solo se guardaba

allí quedó dormido

y yo le regalaba

y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena

cuando yo sus cabellos esparcía

con su mano serena

y en mi cuello hería

y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme

el rostro recliné sobre el amado

;cesó todo, y dejéme

dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado.

sábado, 24 de enero de 2009

RELATOS ERÓTICOS. FRAGMENTO DE LAS HAZAÑAS DE UN JOVEN DON JUAN. APOLLINAIRE.


Cuadro de Jean Jacques Henner. Mujer sobre divan negro


...Como no hacía buen tiempo, yo pasaba la mayor parte del día en la biblioteca, donde había tenido la grata sorpresa de descubrir un atlas anatómico en el que encontré la descripción ilustrada de los órganos genitales del hombre y la mujer. En él hallé así mismo la explicación del embarazo y de todas las fases de la maternidad que no conocía aún.
Eso me interesaba porque la mujer del administrador se hallaba embarazada en aquellos momentos, y su abultado vientre había excitado vivamente mi curiosidad.
Es evidente que los sucesos de la memorable jornada en la que había visto la desnudez de mi hermana, de la sirvienta y de los criados, no se me habían ido de la cabeza. Pensaba en ellos continuamente y mi miembro se alzaba sin cesar. Me lo miraba a menudo y jugueteaba con él. El placer que encontraba tocándomelo me incitaba a continuar.
En la cama, me entretenía también poniéndome contra las sábanas. Mis sensaciones se refinaban de día en día. Así pasó una semana.
Un día que estaba sentado en la vieja butaca de cuero de la biblioteca, con el atlas abierto delante de mí, en la parte correspondiente a las partes íntimas de la mujer, sentí una erección tal que me desabroché y lo saqué. A fuerza de haber tirado de él hacia abajo, mi miembro se descubría ahora con facilidad. Además tenía dieciséis años y me sentía todo un hombre. Mi vello, ya más denso, se parecía ahora a unos bonitos bigotes. Aquel día, a fuerza de acariciármelo, sentí una voluptuosidad desconocida, tan intensa que mi respiración se volvió jadeante. Apreté más fuerte mi miembro con toda la mano, aflojé la presión, froté hacia adelante y hacia atrás, lo descubrí del todo, me acaricié las pelotas y el orificio del culo, luego eché una mirada a mi glande descubierto, que estaba de un color rojo oscuro y relucía como la laca.
Ello me causaba un placer inexplicable, de modo que terminé por descubrir las reglas del arte de la masturbación, y me meneé la pija con ritmo regular y sostenido, hasta sucedió algo que yo ignoraba aún.
Era una sensación de voluptuosidad inexplicable, que me obligó a estirar las piernas hacia delante y empujarlas contra las patas de la mesa, mientras mi cuerpo, echado hacia atrás, hacía presión contra el respaldo del sillón.
Sentí que me subía la sangre al rostro. Mi respiración se volvió asfixiante, tuve que cerrar los ojos y abrir la boca. En el espacio de un segundo, mil pensamientos cruzaron por mi mente....
....
Un hambre voraz había sido el único efecto de esta acción. En la mesa , mi madre y mi tía repararon en mi apetito, pero lo atribuyeron al crecimiento.

viernes, 23 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. CÉSAR FERNÁNDEZ MORENO. DÉBIL MUJER.


Cuadro: Boucher.
Me ataca el mozo servilleta en ristre

lo detengo con palmas verticales

claro voy a esperar

usted ya sabe mozo debo esperarla

mientras tanto pensaré un poco
no he mirado la gente a ver a ver

en la mesa vecina un señor con cara de ratón

le dice a otro yo soy muy

después viene un adjetivo sin duda elogioso pero no se oye
débil mujer

maestra en el arte de tardar

otra vez débil con el tiempo

en qué lo ocuparías sino en llegar tarde
ídolo sobre torrecillas de cuero
ay con estos tacos no se puede caminar la pollera no me da
el tenedor me pincha me duelen los brazos de sostener

esta cuchara de sopa
el mal nunca penetra porosamente tus tejidos

rebota en tu debilidad y se clava en los demás

débil mujer, débil débil

tanto que se deshace mes a mes en espontánea sangre
este señor sigue hablando dice las tres son unas putas las
tres

qué mujer no lo es por lo menos con relación a un hombre
qué hombre no es un mujeriego yo también

pero de única mujer y ego me sobra con el mío
débil mujer cada vez virgen

nunca olvidaré tu pecho magníficamente adornado

querida mía qué herida mía

nos hemos ensayado recíprocamente durante quince
años
y apenas nos conocemos más allá de nuestros dientes

me vendría tan bien que te hubieras muerto

sin culpa mía sólo por demorar
que se diga de vos murió de llegar tarde
de todas maneras a mí qué me importa

todo el tiempo que me hagas esperar pensaré en otra mujer

me vendría tan bien que no fueras ya rubia

sino esa morena cualquiera que entra de costado

perdón ya sé que para ti no hay morenas las que no
son rubias son negras
dios te oiga para mí las mujeres de cualquier color resultan
asombrosas

o no tengo ganas de ninguna o tengo ganas de todas

mire mozo no voy a esperar más tráigame lo de siempre

es inútil ni bien te dejo sola te devora el camino

qué sería de vos si yo no te defendiera de los escaparates

serías bailarina o feminista

el alma se te marca como una forma más del cuerpo

¿Qué ómnibus puedo tomar para ir a lo de Betty?
¿cuál es la cubierta y cuál la cámara?
¿dónde quedan Islandia y la vesícula?
¿Cuál es el último vagón del tren?

¿la derecha es acaso la izquierda?
pero qué mujer curiosa

¿cuánto son siete y quince?

¿los asirios son los fenicios?
el benedictine, ¿es el coñac?
Te diré en general que lo desconocido no es lo conocido
basta ya de interrogarme sobre cada cosa
déjame ignorar alguna tácitamente
déjame concentrarme siquiera en la vida banal.

Por qué el hombre siempre hablando

la mujer siempre oyendo recibiendo
yo te pregunto por el silencio

no ves que mi propio centro me atrae con gravedad irresistible

un trompo sigue bailando a condición de olvidar su periferia

si querés venir a ningún lado vení conmigo

pero tendrás que apurarte

vení aunque sea sin pintar

basta ya de mover las manos en torno de tu rostro

aunque sea en chinelas

ya no puedo esperarte

mis alternativas han sido siempre

te espero arriba o te espero abajo,
mientras vos te vestís,

yo me emborracho

pero no siempre te puedo llevar a la rastra
tironeando de tus breteles

no siempre puedo ser locomotora de tal coche cama

no siempre deberías ser aterciopelada cauda

alguna vez podrías ensayar la mano que precipita su
brazada para llegar al borde de la piscina

no ves que voy corriendo delante del tiempo

sería fatal que me alcanzara

me paso las noches interpretando a los gallos

siempre le gano lejos a mi despertador

por eso doy mi golpe en tu sueño mañana a mañana

claro que moriré primero si seguimos así

ya te imagino usualmente viuda entre procuradores

claro que muerto no podría encenderte la luz en tus ojos

claro que los dos muertos

qué sueño paralelo
la muerte qué cama camera

yaceríamos juntos hasta la misma hora
pero todavía me queda tanto que descargar sobre vos

tanto semen tanto aburrimiento tanto vino

tanto amor esa palabra con bigotes esa emulsión

de dulce de leche y ácido sulfúrico
el coito ese cometa que atraviesa
inesperadamente los días y las noches

otra vez cambiaste de peinado estás monísima yo cambié
de esfenoides
tengo tanto que hablarte nada que decirte

acá te ofrezco esta rebanada de mí vida secreta

vuelco esta confusión y me muerdo esta uña

no sé si me entenderás uso palabras

yo tampoco puedo entender tu lenguaje de vísceras
el mundo cierra sobre mí para que yo lo desplome sobre tu
debilidad

esta vez el sexo nos separa boqueando

qué matrimonio de conyugicidas

te juro que te juro

ya me sentiste llorar toda la noche derribado en el centro
de tu pecho

también bajo la ducha qué ridícula mezcla de gotas
ya no puedo seguir vomitando a la luz de una vela

mozo la cuentita por favor

entonces apruebo qué tierna estaba la carne

pero me quejo del limón tirado sobre la salsa

no se puede exprimir sin ensuciarse los dedos
me tapo la boca con la servilleta
como horrorizado de lo que he comido

finalmente mendigo el vuelto

una moneda rueda sobre la mesa

la golpetea como un trompo desesperado

hasta quedar yacente

redonda como la culpa.

jueves, 22 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. ESTRECHOS SON LOS BAJELES (III.1) SAINT-JOHN PERSE

George Watts


III. 1. "Mis dientes son puros bajo tu lengua.
Pesas sobre mi corazón y gobiernas mis miembros.
Patrón del lecho, oh mi amor, como el Patrón del navío.
Dócil la barra a la presión del Patrón, dócil la ola en su poderío.
Y es otra en mí quien gime con el aparejo...
Una misma ola por el mundo, una misma ola hasta nosotros,
en lo más remoto del mundo y de su edad...
Y tanto oleaje, y por doquiera, que sube e irrumpe hasta en nosotros...

¡Ah! no seas un patrón duro por el silencio y por la ausencia, ¡piloto muy hábil, amante demasiado atento! Toma, toma de mí más que don de ti mismo.
Amando ¿no querrías ser también el Amado?...
Temo, y la inquietud habita bajo mi seno.
A veces, el corazón del hombre a lo lejos se extravía,
y bajo el arco de su ojo hay, como en los grandes arcos solitarios
, ese muy grande lienzo de mar de pie en las puertas del Desierto...

Oh tú, obsedido, como el mar, por cosas lejanas y mayores,
te he visto, cejijunto, buscar más allá de mujer.
La noche en que navegas ¿no tendrá, pues, su isla, su ribera?
¿Quién, pues, en ti siempre se aliena y se reniega? -Pero no, has sonreído,
eres tú, vienes a mi rostro, con toda esa gran claridad de umbría
como de un gran destino en marcha sobre las aguas
(¡oh mar repentinamente herido de brillo entre sus grandes sementeras
de limo verde y amarillo!) y yo,tendida sobre mi flanco derecho,
oigo latir tu sangre nómade contra mi pecho de mujer desnuda.

Estás ahí, amor mío, y lugar sólo tengo en ti.
Elevaré hacia ti la fuente de mi ser, y te abriré mi noche de mujer,
más clara que tu noche de hombre:
y la grandeza en mí de amar te enseñará tal vez la gracia de ser amado.
¡Licencia entonces a los juegos del cuerpo! ¡Ofrenda, ofrenda, y favor de ser!
La noche te abre una mujer: su cuerpo, sus puertos, su ribera;
y su noche prístina en que yace toda memoria.
¡Amor haga de ella su guarida!

...Estrecha mi cabeza entre tus manos, estrecha mi frente ceñida de hierro.
Y mi rostro comible como fruto de ultramar: el mango ovalado y amarillo,
rosa fuego, que los corredores de Asia sobre losas de imperio, depositan una
noche,
antes de medianoche, al pie del Trono taciturno...
Tu lengua es en mi boca como salvajería de mar; el sabor del cobre está en mi
boca.
Y nuestro alimento en la noche no es alimento de tinieblas, ni nuestro brebaje,
en la noche, es bebida de cisterna.

Estrecharás el círculo de tus dedos sobre mis muñecas de amante, y mis
muñecas serán,
entre tus manos, como muñecas de atleta bajo su banda de cuero.
Llevarás mis brazos anudados más allá de mi frente; y uniremos así nuestras
frentes,
como para la realización conjunta de grandes cosas en la arena.
de grandes cosas a vista de mar, y yo misma seré tu muchedumbre en la arena,
entre la fauna de tus dioses.


O bien, ¡libres mis brazos!...y mis manos tienen licencia
en el atelaje de tus músculos -sobre todo ese altorrelieve de la espalda,
sobre todo ese nudo movedizo de los riñones,
cuadriga en marcha de tu fuerza como la musculatura misma de las aguas.
¡Te loaré con las manos, poderío! y tú, nobleza del flanco viril,
pared de honor y de altivez que guarda todavía, desnuda,
como la huella de la armadura.


El halcón del deseo tira de sus pihuelas de cuero.
El amor cejijunto se inclina sobre su presa.
Y yo, yo he visto mudarse tu rostro, ¡depredador!
como acontece a los rateros de ofrendas en los templos,
cuando cae sobre ellos la irritación divina...
Tu dios nuestro huésped, de paso, Congrio salaz del deseo,
remonta en nosotros el curso de las aguas.
El óbolo de cobre está sobre mi lengua,
el mar llamea en los templos, y el amor ruge en las caracolas
como el Monarca en las salas del Consejo.

¡Amor, amor, faz extranjera!
¿Quién te abre en nosotros sus vías de mar?
¿Quién toma el timón, y con qué manos?...
¡Corred a las máscaras, dioses precarios!
¡cubrid el éxodo de los grandes mitos!
El Estío, cruzado de otoño, rompe en las arenas recalentadas
sus huevos de bronce jaspeados de oro
en que crecen los monstruos, los héroes.
Y la mar a lo lejos huele fuertemente a cobre y al olor del cuerpo masculino...
¡Alianza de mar es nuestro amor que sube a las Puertas de Sal Roja!".


SAINT-JOHN PERSE

POESÍA ERÓTICA. ME DUELE UN HOMBRE EN TODO EL CUERPO. ALEJANDRA MENASSA


Cuadro: Conforme a tu Universo. Picasso
Me duele una mujer en todo el cuerpo
Jorge Luis Borges.


Sería fácil ahora esclavizarte,

someterte al yugo de mi sexo,

la noche cae inminente enel precipicio caoba de tu mirada.
Pero ¿ quién sería el esclavo?:

ahí todo el goce y todo el sufrimiento.
Un ápice de carne derramada,

una gota del néctar de los labios,

una rosada viajera empapada en su noche,

circundada de risas y marfiles,

que acaricia tus párpados,

hace alto en tus pómulos,

se pierde en el arco ciliar de tu mirada,

delimita las lindes de tu ombligo,

se acerca peligrosa, peligrosa,

tierna nube de azúcar,

entrecortado aliento,

más cerca que la uña de la carne,

más cerca que la dicha de la pena,

más cerca de la fiebre que el delirio,

tan cerca,

y tu verdad, que la presiente,

tu sexo que la busca y se le acerca,

que la añora como si alguna vez

hubiera sentido su contacto.

Tu sexo que la encuentra,

y un ápice de carne derramada,

una gota del néctar de los labios,

la locura, la magia,
La distancia precisa entre dos cuerpos:

cero milímetros de noche entre los dos,
sólo el amor se cuela por la hendija

que dejan dos cuerpos que se buscan,

dos cuerpos que se encuentran en la noche...

sólo el amor se cuela,

y un ápice de carne derramada,

una gota del néctar de tu sexo:

tinta para este poema

escrito con el semen de las horas
y las cavilaciones del insomnio.


(del libro de próxima publicación poemas afrodisícos)

miércoles, 21 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. DESNUDO Y PARA SIEMPRE. CARILDA OLIVER LABRA

"Amor de superficie". Miguel Oscar Menassa



Errática,
sin vino,
profesional del fósforo,
cuando tú
haciendo un remolino de ilusiones,
con ese estruendo del laurel,
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.

Un poco demasiada,
como mirándome los pies,
cuando tú,
domingo rápido,
parada del vidrio,
hincaste el baño con tu gesto de animal profundo.

El agua,
ay,
quedó colgando entre mis ojos y tu carne
como una telaraña, desnudándote más.
Entendida por el demonio,
bárbara,
tuve un acceso de locura,
un punto apenas de explosión atómica,
un apogeo del clavel preciso
y creí.

(Creer es desear tu sexo y darle de comer a una paloma)

Se fue cayendo
la mañana.
El vicio de la estrella
saliendo así de entre tus párpados
era la luz
que yo he llamado lágrimas;
relámpago que empieza aquí y después de verle
no morimos.
(Vete,
dolor que lo menciona:
al innombrable se le pone tumba,
en paz quedamos
y luego va una por el mundo como quien nunca tuvo
cosas inmortales).

Estaba, sí, después del beso,
pidiéndole perdón a las paredes;
estaba como parándome otra vez,
como de niña bajo el vientre,
como palideciendo mucho,
como casi,
como empezando a ser
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.

Todo el naufragio se paró de pronto
,todo en octubre se hizo pan,
misericordia el tiempo.
Otoño. estatua germinal del cuarto,
lúgubre hermosura de los huesos;
sin usarme,
sin yo misma,
naciendo a los temblores importantes,
a la pequeña abertura de la dicha
si llueve y canto;
más tú que nada,
médula del presagio,
sólo un negocio del asombro,
sólo un trémulo palacio donde goteaban
noes ineluctables,
sólo la música que escuchó el verdugo,
azucenado nervio,
estaba
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.


Carilda Oliver Labra

martes, 20 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. JORGE LUIS BORGES, EL AMENAZADO


Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.

La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.

¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,

la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras

que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,

la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,

los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos,

la noche intemporal, el sabor del sueño?

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se

levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas,

pero la sombra no ha traído la paz.

Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,

la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.

Ya los ejércitos me cercan, las hordas.

(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)

El nombre de una mujer me delata.

Me duele una mujer en todo el cuerpo.

POESÍA ERÓTICA. RAFAEL ALBERTI. SONETOS CORPORALES. V




Por allí hondo, una humedad ardiente;
blando, un calor oscuro el que allí hervía;
sofocado anhelar el que se hundía,
doblándose y muriendo largamente.

Labios en labios que no ataca diente

lengua en garganta que se corta, umbría;
áspero alrededor, fiera porfía
por morder lo imposible de la fuente.

Fiera porfía, ya que ni a la hembra
más hembra ni al varón más varón dieron
otra cumbre que ser sembrado y siembra,

pues lo demás, ¡oh cuerpos desvelados!
son fulgores que al alba se perdieron
en un súbito arder, desesperados.

POESÍA ERÓTICA. "AMANTES". BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO

"La venus durmiente". Luca Giordano



Ved en sombras el cuarto, y en el lecho

desnudos, sonrosados, rozagantes,

el nudo vivo de los dos amantes

boca con boca y pecho contra pecho.


Se hace más apretado el nudo estrecho,

bailotean los dedos delirantes,

suspéndese el aliento unos instantes...

y he aquí el nudo sexual deshecho.


Un desorden de sábanas y almohadas,

dos pálidas cabezas despeinadas,

una suelta palabra indiferente,

un poco de hambre, un poco de tristeza,

un infantil deseo de pureza

y un vago olor cualquiera en el ambiente.


BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO

lunes, 19 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. EL JARDÍN DE LAS DELICIAS. OLGA OROZCO

"El jardín de las Delicias"


EL JARDÍN DE LAS DELICIAS
¿Acaso es nada más que una zona de abismos y
volcanes en
plena ebullición, predestinada a ciegas para las
ceremonias de la
especie en esta inexplicable travesía hacia abajo? ¿O tal vez un
atajo, una emboscada oscura donde el demonio aspira la
inocencia
y sella a sangre y fuego su condena en la estirpe del alma?
¿ O tan
sólo quizás una región marcada como un cruce de encuentro
y desencuentro entre dos cuerpos sumisos como soles?
No. Ni vivero de la Perpetuación, ni fragua del pecado
original,
ni trampa del instinto, por más que un solo viento
exasperado
propague a la vez el humo, la combustión y la ceniza. Ni
siquiera
un lugar, aunque se precipite el firmamento y haya un
cielo que
huye, innumerable, como todo instantáneo paraíso.

A solas, sólo un número insensato, un pliegue en las
membranas
de la ausencia, un relámpago sepultado en un jardín.

Pero basta el deseo, el sobresalto del amor, la sirena
del
viaje, y entonces es más bien un nudo tenso en torno al haz
de
todos los sentidos y sus múltiples ramas ramificadas
hasta elárbol de la primera tentación, hasta el jardín de las delicias
y
sus secretas ciencias de extravío que se expanden de
pronto
de la cabeza hasta los pies igual que una sonrisa, lo mismo
que una red de ansiosos filamentos arrancados al rayo, la
corriente erizada reptando en busca del exterminio 0 la
salida,
escurriéndose adentro, arrastrada por esos sortilegios que
son
como tentáculos de mar y arrebatan con vértigo indecible
hasta el fondo del tacto, hasta el centro sin fin que se
desfonda
cayendo hacia lo alto, mientras pasa y traspasa esa
orgánica
noche interrogante de crestas y de hocicos y bocinas, con
jadeo de bestia fugitiva, con su flanco azuzado por el látigo
del horizonte inalcanzable, con sus ojos abiertos al
misterio
de la doble tiniebla, derribando con cada sacudida
la nebulosa
maquinaria del planeta, poniendo en suspensión corolas
como
labios, esferas como frutos palpitantes, burbujas donde
late la
espuma de otro mundo, constelaciones extraídas vivas de
su
prado natal, un éxodo de galaxias semejantes a plumas
girando
locamente en el gran aluvión, en ese torbellino atronador
que
ya se precipita por el embudo de la muerte con todo el
universo
en expansión, con todo el universo en contracción para
el parto
del cielo, y hace estallar de pronto la redoma y dispersa en
la
sangre la creación.

El sexo, sí,
más bien una medida:
la mitad del deseo, que es apenas la mitad del amor.




OLGA OROZCO

domingo, 18 de enero de 2009

RELATOS ERÓTICOS. CARTAS A LOU. 3. GUILLAUME APOLLINAIRE.


Mañana intentaré escribir versos, si es posible. La vida es dura, estoy con Berthier. Tenemos que excavar nuestra morada. Aquí hay que ser de todo: cavador, albañil, cerrajero, carpintero, de todo.
Es una vida grandiosa, que no carece de una melancolía lírica extraordinaria. Los obuses gimen de un modo desgarrador.
Pienso en ti. Pensé en ti toda la noche contemplando las estrellas y puse tu nombre a una que no conocía. Se encuentra un poco a la derecha y debajo del cinturón de Orión. Conversé con la pequeña Lou convertida en estrella, y como titila y su luz tiene algo de tu mirada, será un consuelo infinito en las noches claras como la de ayer
Las noches aquí son muy animadas, con ataques, desplazamientos, las carreteras atestadas de convoyes. Es una vida singularmente noctámbula la que se lleva en el frente.
Creo que tendré que recurrir a la manita. Escríbeme cartas que al menos me permitan este último recurso, aunque no se trate de mi, sino de otros, pero sí que traten sobre todo de ti.
Serías terriblemente amable si lo hicieras. En fin, ya veremos, puede que alcance una castidad perfecta en tu honor, oh pequeña Lou.
Lou, ¿qué más sacrificios debo hacer para que albergues para mí sentimientos que sean, sino del todo, al menos casi iguales a los que tienes por Toutou?
Pero qué bellos recuerdos tengo de ti en Grasse, cuando te tenía en el canapé, como un muchachito a quien se va a azotar, tenías miedo, te obligué a mantener las nalgas elevadas, tus gruesas nalgas maravillosas elevadas bajo la luz, y comenzó la tunda y tú te retorcías, abriendo y cerrando tu culito…
Y en Nimes, cuando te poseí por completo allí donde antes no querías, ¿te acuerdas? Te tuve vencida, completamente vencida y volveré a tenerte. Estoy deseando saber de ti, pero aquí creo que el correo va mas despacio que desde la zona donde está Toutou.
En fin mi pequeña Lou, cuídate la salud, no te canses, ¡ que tenga la dicha de volver a ver tus maravillosos piojos de virgen pura!
Y en el fondo eres pura, pequeña súcubo-angel-niña que adoro, mezcla singular de la-mayor-alegría y la-vida-más-triste. Quisiera contribuir con mi amigo desconocido Toutou a que todo te sea exquisito y que seas en cuanto acabe la guerra la-vida-más-deliciosa.

RELATOS ERÓTICOS. PERO MI HOMBRE HONRADO ES CELOSO. ROBERTO ARLT


Cuadro de Juan Carlos Liberti.
Pero mi hombre honrado es celoso. ¡Vaya si he comprendido que es celoso! Levantando la guardia tras la caja, vigila, no sólo la consumición que hacen sus parroquianos, sino también la mirada de estos para su mujer, y sufre, sufre honradamente, a veces se pone pálido, a veces le fulguran los ojos ¿por qué? Porque alguno se embota más de lo debido con las pantorrillas de su cónyuge. En estas circunstancias el hombre honrado mira para arriba, para cerciorarse si su mujer corresponde a las inflamadas ojeadas del cliente, o si se entretiene en leer una revista. Sufre. Yo veo que sufre, que sufre honradamente; que sufre olvidando en ese instante que su mujer le aporta una economía diaria de 2 pesos y 65 centavos; que su legítima esposa aporta a la caja de Ahorros 960 pesos anuales. Sí, sufre. Su honrado corazón de hombre prudente en lo que atañe al dinero, se conturba y olvida de los intereses cuando algún carnicero o cuidador de autobús estudia la anatomía topográfica de su también honrada cónyuge. Pero más sufre aún cuando, el que se deleita observando los encantos de su esposa es algún mozalbete robusto, con bigotitos insolentes y espaldas lo suficientemente poderosas como para poder soportar cualquier trabajo extraordinario. Entonces mi hombre honrado mira desesperadamente para arriba. Los celos que los divinos griegos inmortalizaron le desencuadernan la economía, le tiran abajo la quietud, le socavan la alegría de ahorrarse dos pesos sesenta y cinco centavos por día; y desesperado hace rechinar los dientes y mira a su cliente como si quisiera darle tremendos mordiscones en los riñones. Yo comprendo, sin haber hablado una palabra con este hombre, el problema que está encarando su alma honrada. Lo comprendo. Lo interpreto. Este hombre se encuentra ante un dilema hamletiano, ante el problema de la burra de Balaam, ante… ¡ante el horrible problema de ahorrarse 80 mangos mensuales¡, son 80 pesos ¿saben ustedes los bultos, las canastas, las jornadas de 18 horas que este trabajó para ganar 80 pesos mensuales? No, nadie se lo imagina, de allí que lo comprendo, al mismo tiempo quiere a su mujer ¡cómo no la va a querer! Pero no puede menos de hacerla trabajar como el famoso tacaño de Anatole France no pudo menos de recortarle algunas reberbas a las monedas de oro que le ofrecía a la virgen: seguía fiel a su costumbre.
Y 80 pesos son 8 billetes de a 10 pesos, 16 de a 5 y …. 16 billetes de a 5 pesos son plata…son plata…
Y la prueba de que nuestro hombre es honrado es que sufre cuando empiezan a mirarle a la cónyuge. Sufre visiblemente. ¿qué hacer? ¿renunciar a los 80 pesos, o resignarse a una posible desilusión conyugal?.
Si este hombre no fuera honrado, no le importaría que le cortejaran a su esposa, más aún, se decidiría como el célebre señor Bergeret, a soportar estoicamente su desgracia.
No; mi cafetero no tiene pasta de marido extremadamente complaciente. En él todavía late el Cid, Don Juan, Calderón de la Barca y toda la honra de raza, mezclada a la terribilísima avaricia de la gente del terruño.
Son 80 pesos mensuales. ¡ 80 ¡ Nadie renuncia a 80 pesos mensuales porque sí. El ama a su mujer, pero su amor no es incompatible con los 80 pesos.
También ama su frente limpia de todo adorno, y también ama su comercio, la economía bien organizada, la bolsa de depósito en el banco, la libreta de cheques. ¡ cómo ama el dinero este hombre honradísimo, malditamente honrado!.
A veces voy a su café y me quedo una hora, dos tres. El cree que cuando le miro a la mujer estoy pensando en ella y está equivocado en quien pienso es en Lenin… en Stalin…en Trotski… pienso con una alegría profunda y endemoniada en la cara que este hombre pondría si mañana un régimen revolucionario le dijera:
- Todo tu dinero es papel mojado…

sábado, 17 de enero de 2009

RELATOS ERÓTICOS. GEORGETTE DUVERNOIS-DESBORDES. La Medusa encapuchada que amó a Luis XI


Los clásicos son lúdicos y eróticos. Se expresan con la misma franqueza con que puede hacerlo un Henry Miller. Aristófanes, por ejemplo, nos habla de “…la mensajera/(que) levanta primero las piernas y yo la travieso” (los pájaros, V, 1255, muy citado en erotología). Repite una de las posturas eróticas registradas por Carl Forber (1770-1848) en Apophereta, libro que inspiró el Erotischen Kunst (1912) de Eduard Fuchs.
El juego del homo ludens se convierte en la ingenuidad del homo eroticus. Ejemplo de esta metamorfosis la hallamos en Les cents nouvelles nouvelles, relatos atribuidos al príncipe Luis XI, después rey de Francia. En uno de estos, el marido, sorprende a su mujer con un amante. Avanza lleno de ira hacia el lecho. El amante tapa la cabeza de la dama y levanta las cobijas para que el marido vea sólo la desnudez de la mujer y se convenza de que no se trata de la que él cree, sino de otra con la que el agraviado no tiene ningún parentesco. Incluso, le hace acariciar un par de veces las nalgas de la mujer. El marido, turbado, opta por retirarse.
Este libro se publicó en inglés con el título de One Hundred Merrie and Deligthsome Stories (Cien alegres y sabrosos relatos). Por último, Les Cent Nouvelles Nouvelles fueron publicadas en París en 1899. De esta edición se pierde toda noticia al respecto. Luis XI, al escribir estos relatos, siguió la tradición; lo mismo hizo Bocaccio en el Decamerón.
Se recuerda, sin embargo, que el relato del marido celoso fue un hecho vivido por el propio Luis XI, con una mujer de la corte, llamada Georgette Duvernois-Debordes, rubia, de mediana estatura, con ojos “más celestes que el cielo” en la expresión de Jules Deschamps.
La variante, esquematizándola, nos habla de que vuelto el caballero a su casa después de haber tocado el cuerpo desnudo (con la cabeza tapada), cuyo honor debió a la magnificencia del príncipe, le dice a su cónyuge que ha visto la más bella mujer desnuda jamás imaginada. Algo que sólo a los ángeles les estaba permitido ver, especialmente “las ebúrneas nalgas florecidas” que Afrodita envidiaría. Las nalgas y “la dulce herida” que llevaba al paraíso.
Lo que no sospechaba el marido engañado es que ella había tenido tiempo de regresar adelantándose hábilmente a su llegada.
En otra variante sobre el mismo relato, realizada por Araäljib, el amante le dice al marido: “si además de tocar, quieres gozarla, no hay ningún inconveniente. Lo único que no debes hacer es destapar su cabeza, porque sobre ella pesa una maldición. Quien vea su cabellera queda ciego. Sólo está destinada a que la posean pero quedan condenados los que pretendan verla tal cual es”.
El marido, dice Araäljib, impulsado por la hermosura de esa desnudez vacila un instante. Pero el amante salva la situación con estas palabras:
“Es mejor que no te acuestes. En el ardor puede ella misma destaparse el rostro. Entonces, nadie te salvará de la maldición”.
Oído esto, el marido que había comenzado a desabrocharse, resuelve arreglarse en el toilette contiguo al dormitorio. Este es el instante que aprovecha la mujer para salir precipitadamente por otra puerta, sospechando que el marido irá a la casa en busca de ella.
Araäljib nos recuerda que este relato llevaba el título de El reverso de la medalla.

viernes, 16 de enero de 2009

TRÓPICO DE CAPRICORNIO. FRAGMENTO DE HENRY MILLER


Flaming June 1895
Cuadro de L. Frederick Leighton 1850
Laura, la ninfómana, baila la rumba, con el sexo exfoliado y retorcido como la cola de una vaca.
La danza del sábado por la noche, la danza de melones que se pudren en el cubo de la basura, de moco verde fresco y ungüentos viscosos para las partes tiernas. La danza de las máquinas tragaperras y los monstruos que las inventan. La danza de los revólveres y los cabrones que los usan. La danza de la cachiporra y los capullos que golpean sesos hasta convertirlos en un pulpo de pólipo. La danza del mundo del magneto, la bujía que no hace chispa, el suave zumbido del mecanismo perfecto, la carrera de velocidad en una plataforma giratoria, el dólar a la par y los bosques muertos y mutilados. El sábado por la noche de la danza vacía del alma, en la que cada bailarín que brinca es una unidad funcional en el baile de San Vito del sueño de la tiña.
Laura, la ninfómana, esgrimiendo su vagina, con los dulces labios de pétalo de rosa dentados con garras de rodamiento de bolas y culo como una articulación de rótula. Centímetro a centímetro, milímetro a milímetro empujan por la pista el cadáver copulador. Y después, ¿zas!. Como si desconectaran un conmutador, cesa la música de repente y con la interrupción los bailarines se separan, con los brazos y las piernas intactos, como hojas de té que bajan al fondo de la taza.

POESÍA ERÓTICA. EL FORNICIO. GONZALO ROJAS


Cuadro: Hombre y mujer después del amor.


Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones,

te turbulentamente besara,

mi vergonzosa, en esos muslos

de individua blanca, tocara esos pies

para otro vuelo más aire que ese aire

felino de tu fragancia, te dijera española

mía, francesa mía, inglesa, ragazza,

nórdica boreal, espuma

de la diáspora del Génesis, ¿qué más

te dijera por dentro

griega,mi egipcia, romana por el mármol?

¿fenicia,

cartaginesa, o loca, locamente andaluza

en el arco de morir

con todos los pétalos abiertos,

tensala cítara de Dios, en la danzadel fornicio?
Te oyera aullar,

te fuera mordiendo hasta las últimas

amapolas, mi posesa, te todavía

enloqueciera allí, en el frescor

ciego, te nadara

en la inmensidad

insaciable de la lascivia,

riera

frenético el frenesí con tus dientes, me

arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo

de otra pureza, oyera cantar a las esferas

estallantes como Pitágoras,

te lamiera,

te olfateara como el león

a su leona

parara el sol

fálicamente mía

¡te amara!

jueves, 15 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. REGRESA. KAVAFIS


Cuadro: La bella Rafaela de Tamara de Lempicka

Regresa con frecuencia y tómame,
amada sensación: regresa y tómame.
Cuando despierte el recuerdo en mi cuerpo,
y el antiguo deseo me recorra la sangre,
cuando los labios y la piel recuerden
y sienta aquellas manos que aún me tocan,
regresa con frecuencia, y tómame en la noche
cuando los labios y la piel recuerden.

Constantino Kavafis

RELATOS ERÓTICOS. HENRY MILLER. PRIMAVERA NEGRA


Cuadro: Hipomenes y Atlanta de Guido Reni


¡Basta de espiar por el ojo de la cerradura!. ¡Basta de masturbarse en la oscuridad!. ¡Basta de confesiones públicas!. ¡Qué salten las puertas de sus quicios!. Quiero un mundo en el que la vagina esté representado por un rudo y honesto tajo, un mundo que sienta por los huesos y los contornos, los crudos colores primarios; un mundo que sienta miedo y respeto por sus orígenes animales.Estoy harto de ver vaginas coquetas, disfrazadas, deformadas, idealizadas. Vaginas con las puntas de los nervios al aire. No quiero ver a las muchachas vírgenes masturbándose. En el secreto de sus habitaciones, o comiéndose las uñas, o arrancándose el pelo o echadas durante todo un capítulo en una cama llena de migas de pan.Quiero los palos funerarios de Madagascar, con un animal encima de otro y en la cúspide Adán y Eva con un rudo y honesto tajo entre las piernas. Quiero hermafroditas que sean verdaderos hermafroditas, y no falsarios que caminan con penes atrofiados y vaginas secas. Quiero una pureza clásica, donde la porquería sea porquería y los ángeles sean ángeles.

POESÍA ERÓTICA. CAMPO DE BATALLA RAFAEL ALBERTI


Nace en las ingles un calor callado,
como un rumor de espuma silencioso.
Su dura mimbre el tulipán precioso
dobla sin agua, vivo y agotado.
Crece en la sangre un desasosegado,
urgente pensamiento belicoso.
La exhausta flor perdida en su reposo
rompe su sueño en la raíz mojado.
Salta la tierra y de su entraña pierde
savia, veneno y alameda verde.
Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.
La vida hiende vida en plena vida.
Y aunque la muerte gane la partida,
todo es un campo alegre de batalla.


RAFAEL ALBERTI

POESÍA ERÓTICA. CARTAS A LOU, DE GUILLAUME APOLLINAIRE.


Cuadro: Mujer con gato. Edouard Manet

Mi Lou, hoy quiero hablarte una vez más del Amor
Que se alza en mi pecho como el sol de la mañana
Un sol que sacude sus rayos como flagelos
Para activar nuestras almas y enlazarlas
Mi amor solamente es tu alegría
Y tu alegría sólo es mi voluntad
Tu amor ha de ser apasionado de dolor
Mi voluntad se confunde con tu belleza y tu ardor
¡Ah! ¡Ah! Ahí estás otra vez desnuda ante mí
Cautiva adorada, tú la recién llegada
Tus pechos tienen el gusto pálido de los caquis y los higos chumbos
Caderas, frutas confitadas, me encantan querida mía
La espuma del mar de donde nació la diosa
Evoca aquella otra que de mi cabeza nace
Si caminas, Esplendor, tus ojos tienen el lustre
De un sable de mirada dulce presto a teñirse de sangre
Si te acuestas Dulzura, te transformas en mi orgía
Y el sabroso manjar del culto nuestro
Si te encorvas. Ardor como una llama al viento
Nada decepciona en el embate del fuego
Ardo en tu llama y soy de tu amor
El fénix que muere y cada día renace.
Cada día
Mi amor
Va hacia ti querida mía
Como un tranvía
Rechina y chirría
En los raíles donde voy.
La noche me envía sus violetas
Recíbelas que yo te las lanzo.
El sol ha muerto apaciblemente
Como murió la antigua novela
De los falsos amores pasados
Las violetas están enlazadas
Si de oro te coronaba el día
La noche a su vez te enguirnalda
.

POESÍA ERÓTICA. DEFINITIVAMENTE, ME RINDO AL FUEGO DE TUS VERSOS.


Cuadro: Roger liberando a Angélica, de Jean Auguste Dominique Ingres


No me advertiste que tenías un volcán en la boca,

me muero porque su lava invada todos mis rincones.
No me dijiste que tus labios eran la cuna del fuego:
mi ardiente Prometeo, robaré tus labios cada noche.
Como Ave Fénix, resurgiré de las cenizas
en las que me sume tu incandescente boca,
sólo para volver a besarte,y volver a arder, y volver a besarte:
tus llamas son un imán para mi noche.
Seré tu Juana de Arco, quémame cada hora

en la hoguera que sobre mi cuerpo van construyendo tus labios.
Hazme arder otra vez hasta fundirnos:

metales preciosos nuestros cuerpos.
Sé mi Nerón: prende fuego a tu Roma,

mi boca no entiende otro lenguaje que la llama de tus besos,

las pavesas del cielo, los refulgentes meteoritos de tus labios.
No te apagues jamás, no te extingas jamás,

la tea ardiente del deseo guarde para siempre

el inagotable calor de tus labios,

tus labios que derriten el hielo,

tus labios que me impregnan de luz,

tus labios: imprecación al fuego,
Tus labios: destino de mi boca,

estación final de mi deseo.

miércoles, 14 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. HALLAZGO. CARMEN CONDE

"Odalisca sobre diván". Eugéne Delacroix



Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados,
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.
Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás desceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela
y yo te llevaré por mares escondidos.
¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.


Carmen Conde, España

martes, 13 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. MUJER. MIGUEL MENASSA


Cuadro: Picasso. Las señoritas de Avignon


Mujer,

vendimia azucarada,

centro en el amor por ti,

la residencia de mi canto.
Bajo los cielos, en silencio,

entre crepúsculos, mi cuerpo,

paloma salvaje

cruzando el espacio de tu voz.
Quiero verme, me decías,

salvajemente

atravesada por tu canto.
Y desde entonces no dejo de gozar,

primitivo, imposible,

salvaje entre tus piernas.


Miguel Menassa

POESÍA ERÓTICA. ESTRECHOS SON LOS BAJELES (II). SAITN-JOHN PERSE

Cuadro: "Unión del Mar y de la Tierra". Rubens

II. 1. "...¡Amor, amor que tan alto tienes el grito de mi nacimiento,
que es de mar en marcha hacia la Amante! Viña vendimiada sobre toda playa,
beneficio de espuma en toda carne, y canto de burbujas sobre las arenas...
¡Homenaje, homenaje a la Vivacidad divina!

Tú, el hombre ávido, me desnudas: patrón más tranquilo
que a bordo el patrón del navío. Y tanta tela se desata,
no hay más mujer que aparejada. Se abre el Estío que vive de mar.
Y mi corazón te abre una mujer más fresca que el agua verde:
semilla y savia de dulzura, el ácido a la leche mezclado,
la sal a la sangre muy viva, y el oro y el yodo,
y el sabor también del cobre y su principio de amargura
-toda la mar en mi llevada como en la urna maternal...

Y sobre la playa de mi cuerpo el hombre nacido de mar se ha tendido.
Que refresque su rostro en la fuente misma bajo las arenas;
y se regocije sobre mi era, como el dios tatuado de helecho macho...
Mi amor, ¿tienes sed? Soy mujer a tus labios más nueva que la sed.
Y mi rostro entre tus manos como en las manos frescas del náufrago,
¡ah! que te sea en la noche caliente frescor de almendra y sabor de aurora,
y conocimiento primero del fruto sobre la ribera extranjera.


Soñé, la otra noche, islas más verdes que el sueño...
Y los navegantes descienden a la ribera en busca de un agua azul;
ven -es el reflujo- el lecho rehecho de las arenas chorreantes:
la mar arborescente deja allí, filtrándose, esas puras huellas capilares,
como grandes palmeras martirizadas,
altas muchachas extasiadas y llorosas que la mar acuesta
con sus taparrabos y sus trenzas desatadas.


Y éstas son figuraciones del sueño. Pero tú, hombre de frente recta,
tendido en la realidad del sueño, bebes en la propia boca redonda,
y sabes su revestimiento púnico: carne de granada y corazón de tuna,
higo de África y fruto de Asia. ..Frutos de la mujer,
oh mi amor, son más que frutos de mar: de mí, ni pintada ni adornada,
recibe las arras del Estío de mar..."


2. "...En el corazón del hombre, soledad.
Extraño el hombre, sin ribera, cerca de la mujer, ribereña.
Y mar yo mismo a tu oriente, como a tu arena de oro mezclado,
que vaya yo aún y demore en tu ribera,
en el desatarse muy lento de tus anillos de arcilla
-mujer que se hace y se deshace con la ola que la engendra...
Y tú, más casta de estar más desnuda, de tus solas manos vestida,
no eres Virgen de los grandes fondos,
Victoria de bronce o de piedra blanca que se extrae, con el ánfora,
en las grandes redes cargadas de algas de los destajeros de mar;
sino carne de mujer a mi rostro, calor de mujer bajo mi olfato,
y mujer que prende su aroma
como la llama de fuego rosa entre los dedos semicerrados.


Y como la sal está en el trigo, la mar en ti en su principio,
la cosa en ti que fue de mar, te ha dado ese sabor de mujer feliz
y a la que uno se acerca...
Y tu rostro está invertido,
tu boca es fruto para consumir a fondo de barca, en la noche.
Libre mi aliento sobre tu garganta, y la crecida, por todas partes,
de las capas del deseo, como en las mareas de luna próxima
, cuando la tierra hembra se abre al mar salaz y flexible,
ornado de burbujas hasta en sus charcas, sus pantanos,
y el mar alto en la pasturanza hace ruido de noria,
y la noche está llena de eclosiones.

Oh amor mío con sabor de mar,
que otros pazcan lejos de mar la égloga al fondo de valles cerrados
-mentas, toronjil y meliloto, tibiezas de alisón y de orégano,
y hable allí el uno de colmenas y el otro trate de rediles,
y la oveja afelpada bese la tierra al pie de los muros de polen negro.
En la época en que se anudan los melocotoneros y se desbrozan las vides,
yo corté el nudo de cáñamo que mantiene el casco sobre su anguila,
en su cuna de madera. ¡Y mi amor está en los mares!
¡Y mi quemadura está en los mares!...

Estrechos son los bajeles, estrecha la alianza;
y más estrecha tu medida, oh cuerpo fiel de la Amante...
¿Y qué es ese cuerpo mismo, sino imagen y forma de bajel?
Barquilla y navío, y nave votiva, hasta en su apertura mediana;
industriado en forma de carena, y sobre sus curvas modelado,
plegando el doble arco de marfil al gusto de las curvas nacidas de mar
....Los ensambladores de cascos, en todo tiempo,
tuvieron esta manera de ligar la quilla al juego de las cuadernas y varengas.

Bajel, mi hermoso bajel, que cede en sus cuadernas
y porta la carga de una noche de hombre, eres bajel portador de rosas.
Rompes sobre el agua cadena de ofrendas. Y henos aquí, contra la muerte,
sobre los caminos de acantos negros de la mar escarlata...
Inmensa el alba llamada mar, inmensa la extensión de las aguas,
y sobre la tierra hecha sueño en nuestros confines violetas,
¡toda la marejada a lo lejos se levanta y se corona de jacintos
como un pueblo de amantes!

No hay usurpación más alta que en el bajel del amor."

SAINT-JOHN PERSE

sábado, 10 de enero de 2009

POESÍA ERÓTICA. DESCRIPCIÓN DE TU PECHO. CÉSAR FERNÁNDEZ MORENO



Cuadro: El baño de Psyche. Frederick Leighton



Vuelvo naturalmente


sobre esa delicada especialidad de tu ser


sobre ese empuje suave


ese avance blanco y suave


que de oscuros extremos ásperamente suaves se corona


esa única parte de tu cuerpo


que decidida amorosamente


viene de ti hacia mí
destaco otra vez el equilibrio


entre su ímpetu y su inercia


lo convexo y lo cóncavo


sus distintas maneras de empezar


y ese gracioso modode ceder a su peso sin olvidar su forma
te acuestas boca arriba


qué difícil precisar sus límites


y si me abrazas en la noche


tus pechos nacen del mío


no son esa caricia inaudita que me viene de afuera


sino invertidos pechos que nacen de mí


como dulces surtidores


brotándome de dos puntos activos


abriéndose luego cálidamente


y perdiéndose en la plenitud de tu cuerpo



César Fernandez Moreno