Mostrando entradas con la etiqueta LEDA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LEDA. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de marzo de 2009

RELATOS ERÓTICOS, EL ANILLO. ANÄIS NIN. SEGUNDA PARTE


No comprendo. ¿Dónde está el anillo?
El indio tomó su mano y la condujo a cierto lugar entre sus piernas. Los dedos de la mujer dieron primero con el pene, y luego los guió hasta encontrar el anillo, en la base del miembro. Pero al sentir la mano de la muchacha, el pene se endureció y él lanzó un grito, pues el anillo le presionaba y le producía un dolor muy agudo.

La mujer estuvo a punto de desmayarse de horror. Era como si quisiera matar y mutilar el deseo en sí mismo. Al propio tiempo, pensar en ese pene sujeto y rodeado por su anillo la excitaba sexualmente, y su cuerpo se tornó cálido y sensible a toda clase de fantasías eróticas. Continuó besándole, mas le rogó que se detuviera, pues le causaba un daño cada vez mayor.
Pocos días más tarde, el indio sufría de nuevo terriblemente, pero no podía quitarse el anillo. Tuvo que venir el médico y extraérselo. La mujer fue a verlo y se declaró dispuesta a huir con él. Aceptó. Montaron a caballo y viajaron toda una noche, hasta llegar a un pueblo suficientemente lejano. Allí ocultó a su amada en una habitación y salió a buscar trabajo en una hacienda. La joven no debía abandonar su encierro hasta que su padre se cansara de buscarla.

jueves, 12 de febrero de 2009

POESÍA ERÓTICA. LEDA. RUBÉN DARÍO


Cuadro: Leda, de Antonio Allegri


El cisne en la sombra parece de nieve;

su pico es de ámbar, del alba al trasluz;

el suave crepúsculo que pasa tan breve

las cándidas alas sonrosa de luz.
Y luego, en las ondas del lago azulado,

después que la aurora perdió su arrebol,

las alas tendidas y el cuello enarcado,

el cisne es de plata, bailado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,

olímpico pájaro herido de amor,

y viola en las linfas sonoras a Leda,

buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bella desnuda y vencida,

y en tanto que al aire sus quejas se van

del fondo verdoso de fronda tupida

chispean turbados los ojos de Pan.