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jueves, 5 de marzo de 2009

RELATOS ERÓTICOS, EL ANILLO. ANÄIS NIN. SEGUNDA PARTE


No comprendo. ¿Dónde está el anillo?
El indio tomó su mano y la condujo a cierto lugar entre sus piernas. Los dedos de la mujer dieron primero con el pene, y luego los guió hasta encontrar el anillo, en la base del miembro. Pero al sentir la mano de la muchacha, el pene se endureció y él lanzó un grito, pues el anillo le presionaba y le producía un dolor muy agudo.

La mujer estuvo a punto de desmayarse de horror. Era como si quisiera matar y mutilar el deseo en sí mismo. Al propio tiempo, pensar en ese pene sujeto y rodeado por su anillo la excitaba sexualmente, y su cuerpo se tornó cálido y sensible a toda clase de fantasías eróticas. Continuó besándole, mas le rogó que se detuviera, pues le causaba un daño cada vez mayor.
Pocos días más tarde, el indio sufría de nuevo terriblemente, pero no podía quitarse el anillo. Tuvo que venir el médico y extraérselo. La mujer fue a verlo y se declaró dispuesta a huir con él. Aceptó. Montaron a caballo y viajaron toda una noche, hasta llegar a un pueblo suficientemente lejano. Allí ocultó a su amada en una habitación y salió a buscar trabajo en una hacienda. La joven no debía abandonar su encierro hasta que su padre se cansara de buscarla.

RELATOS ERÓTICOS. ANÄIS NIN. EL ANILLO. PRIMERA PARTE

cuadro: la ola, de Seignac.

Es costumbre entre los indios del Perú intercambiar anillos al prometerse en matrimonio, anillos que hayan sido de su propiedad durante mucho tiempo y que, a veces, tienen forma de cadena. Un indio muy apuesto se enamoró de una peruana de ascendencia española, pero chocó con la violenta oposición de la familia de la muchacha. Los indios tenían fama de perezosos y degenerados, y se decía que producían hijos débiles e inestables, sobre todo si se casaban con personas de sangre española. A pesar de la oposición, los jóvenes celebraron con sus amigos la ceremonia de compromiso. El padre de la chica se presentó durante la fiesta y amenazó con que si alguna vez encontraba al indio llevando el anillo en forma de cadena que la muchacha le había dado, se lo arrancaría del dedo de la manera más sangrienta, y que si era necesario le cortaría el dedo. Este incidente estropeó la fiesta. Todo el mundo se fue a casa, y la joven pareja se separó prometiéndose encontrarse en secreto. Se encontraron una noche después de muchas dificultades, y se besaron con fervor, largamente. La mujer, exaltada por los besos, estaba dispuesta a entregarse, sintiendo que aquél podría ser su último momento de intimidad, ya que la ira de su padre iba día a día en aumento. Pero el indio estaba decidido a casarse y no quería poseerla en secreto. Entonces ella se dio cuenta de que no llevaba el anillo en el dedo. Le interrogó con los ojos. Él le dijo al oído: –Lo llevo donde no puede ser visto, en un lugar en que me impedirá tomarte a ti o a cualquier otra mujer antes de que nos casemos.