
Cuadro: Los unicornios. De Gustav Moreau
Cúbreme amor, el cielo de la boca
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmin del que sabe y del que quema,
brotado en punta de coral de roca.
Alócamelo, amor, su sal, aloca
tu lancinante aguda flor suprema
doblando su furor en la diadema
del mordiente clavel que se desboca.
¡Oh ceñido fluír amor, oh bello!
borbotar temperado de la nieve
por tan estrecha gruta en carne viva,
para mirar como tu fino cuello
se te resbala, amor, y se te llueve
de jazmines y estrellas de saliva!
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmin del que sabe y del que quema,
brotado en punta de coral de roca.
Alócamelo, amor, su sal, aloca
tu lancinante aguda flor suprema
doblando su furor en la diadema
del mordiente clavel que se desboca.
¡Oh ceñido fluír amor, oh bello!
borbotar temperado de la nieve
por tan estrecha gruta en carne viva,
para mirar como tu fino cuello
se te resbala, amor, y se te llueve
de jazmines y estrellas de saliva!
