lunes, 5 de octubre de 2009

CUANDO HUÍA. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

CUANDO huía, en un vuelo de tocas trastornada,
de la impetuosa voluntad de mi deseo,
se refugiaba en un rincón, como una gata…
pero sus uñas eran más dulces que mis besos…
se le venía el velo hasta los ojos mágicos;
surgían leves rizos del cortado cabello,
rizos que descubrían un jardín imprevisto,
¡aquellos rizos de oro en los ojos inmensos!
Y en la proximidad ardiente del placer de su carne
Me incendiaba el olor de todos sus secretos,

aquel olor más fuerte para mí…y para ella…
¡que el olor de los lirios y el olor del incienso!

*Cuadro: "Pigmalión y Galatea". Jean-Léon Gérome

2 comentarios:

  1. ese olor,
    es sin dudas el sentir, el desear, el gozar,
    perfumar nuestras vidas con el aroma amado,
    un abrazo

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  2. Hola tomasuncafe, gracias por tu comentario.¿Un olor que no huele, el olor del amor?
    uN saludo
    Catulo

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